Aprieta la espada con garras de acerado filo; cerca del sol por vastedades solitarias, ella está en guerra con el mundo celeste. La tierra yerma por debajo gime; el àguila mira las estrellas que arden en su pecho y deja oir su voz como un rayo que hiere el Sahara y cae desde entonces, como una lluvia de ardientes y azules destellos sobre las calcinada arenas .

miércoles, 17 de febrero de 2010

LA TUMBA DE EDGAR POE


Tal cual la eternidad le reintegra y convierte
se alza el vate con el hierro desenvainado.
No pudo comprender su siglo amedrentado
que en esa extraña voz triunfaba la muerte.
Con aquel sobresalto de la hidra que advierte
que el àngel da a los términos un sentido elevado,
confiesan en voz alta el filtro que han tomado
en el caudal que alguna fuente sin honra vierte.
¡Hostiles a las nubes y al suelo, si la culpa
en la tumba de Poe no tiene quien la esculpa
en un bajorrelieve, adorno deslumbrante;
firme bloque caído en un desastre oscuro,
que tu granito, al menos, una meta levante
al vuelo de blasfemias que surcan lo futuro!

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