Aprieta la espada con garras de acerado filo; cerca del sol por vastedades solitarias, ella está en guerra con el mundo celeste. La tierra yerma por debajo gime; el àguila mira las estrellas que arden en su pecho y deja oir su voz como un rayo que hiere el Sahara y cae desde entonces, como una lluvia de ardientes y azules destellos sobre las calcinada arenas .

miércoles, 31 de marzo de 2010

CÒLERA...

La hendidura polar se reencarna
en difusos remansos laterales.
Los ciervos comen cólera bendita,
venganza de una diosa inconsistente.
Porque es ella la voz de las tinieblas
que perfuma el cantar de sus quereres.
Es ella el cuerpo anclado en la ternura
de unas manos acariciando el pan.
Si todos somos hijos de la noche,
envueltos en martillos y brocales,
viviremos en días sucesivos
amamantando nuestra propia leche.

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