Aprieta la espada con garras de acerado filo; cerca del sol por vastedades solitarias, ella está en guerra con el mundo celeste. La tierra yerma por debajo gime; el àguila mira las estrellas que arden en su pecho y deja oir su voz como un rayo que hiere el Sahara y cae desde entonces, como una lluvia de ardientes y azules destellos sobre las calcinada arenas .

lunes, 22 de febrero de 2010

Ŷibrān Jalīl Ŷibrān ibn Mijā'īl ibn Sa'd

En vuestro sueño despierto, cuando estáis absortos, escuchando a vuestro más profundo yo, vuestros
pensamientos, como copos de nieve, caen, vibran y engalanan todos los sonidos de vuestros espacios con
blanco silencio.
Y, ¿qué son los sueños despiertos, si no nubes que brotan como capullos, y florecen en el árbol del cielo
de vuestro corazón? Y, ¿qué son vuestros pensamientos, si no pétalos que los vientos de vuestro corazón
esparcen en las colinas y en los campos?
Y aunque anheléis la paz, hasta que lo informe en vosotros cobre forma, así la nube se acumulará y
vagará por los cielos, hasta que los Dedos Benditos moldeen los grises anhelos en pequeños cristales que
serán soles, y lunas, y estrellas. Luego, Sarkis, aquel que era a medias escéptico, habló, y dijo:
Pero vendrá la primavera, y todas las nieves de vuestros pensamientos se derretirán, y ya no serán nada.

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