Aprieta la espada con garras de acerado filo; cerca del sol por vastedades solitarias, ella está en guerra con el mundo celeste. La tierra yerma por debajo gime; el àguila mira las estrellas que arden en su pecho y deja oir su voz como un rayo que hiere el Sahara y cae desde entonces, como una lluvia de ardientes y azules destellos sobre las calcinada arenas .

jueves, 4 de marzo de 2010

MI SUEÑO

Oh mi señor, cuyo nombre es un secreto,
solo mi voz puede cantar sus signos.

A ti que vas y vienes, a ti que resplandeces
en el cielo del desierto;
ciertamente las criaturas se regocijan ante tu semblante.
Cuando contemplo tu imàgen
no hay inquietud alguna en mi corazón, pues
la dulzura de tu rostro pacifica mi espíritu.

No hay comentarios:

Publicar un comentario