¿Qué puedo darte , Oh espléndido guerrero,
y liberador de príncipes, que has llevado el oro
y el púrpura de tu corazón, sin mancha, sin ficción?
Has abierto tu pecho a mi amor
para que pueda tomarlo todo o dejarlo,
de tu generosidad de mortal estoy asombrada,
pues ingrato, eres para la mayoría.
Ofrenda de alta gracia eres para mí, sin embargo
tu eres un lejano sueño , eres como el lucero mas bello que brilla en mi cielo.
¡Por eso pido a Dios que lo sabe, un bálsamo para las lágrimas!…
jueves, 4 de marzo de 2010
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