Mi furia es algo indescriptible;
es rosas y espinas desatadas, dispersas,
nunca te muestro su verdadero poder,
pues la oculto entre los pliegues de mi escudo de seda,
como si la negación de su existencia pudiera quitarme el dolor.
La ira fulminante me quema con fuego de venganza,
pero muere entre las líneas de tus palabras de amor.
No te fíes de mí cuando estoy quieta,
pues mis pensamientos observan toda la historia.
Y como el Hades, que con su sonrisa sombría,
engaña a los que pecan,
así mi dulzura se puede trocar en odio feroz.
Estoy serena cuando estoy contenta, estoy serena cuando estoy triste,
grito en silencio mi rabia y muerdo mis labios para no gritar.
Lunas gemelas se forman en la palma de mis manos,
la sangre fluye como fuente púrpura,
amargas lágrimas sobre mi piel languidecen en un silencio forzado...
entonces despierta la furia.
Me ves escribiendo y respondiendo mensajes,
pero no sabes lo que pasa conmigo,
crees que me conoces, pero ni siquiera sabes cuando estoy muerta,
no sabes como me daña sentir la furia
que crece y crece cada vez que me toca,
antes solo podía sentir amor; hoy siento que este amor está manchado de odio.
No es tu culpa hombre lejano,
debí preveer que en tu alma solo existe el halago,
las palabras de fuego y la falsa esperanza.
Veo hoy todo mas claro, ha caído la niebla,
veo morir una niña que creyó ser princesa
pero solo ha llegado a ser agua en tus dedos.
“Tú no llores princesa, ve y vuélvete hielo
y libera la furia que contienen los seres,
sé una fuerte guerrera, no te dejes vencer,
ni por bellas palabras, ni por letras de fuego”…
martes, 16 de marzo de 2010
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