Aprieta la espada con garras de acerado filo; cerca del sol por vastedades solitarias, ella está en guerra con el mundo celeste. La tierra yerma por debajo gime; el àguila mira las estrellas que arden en su pecho y deja oir su voz como un rayo que hiere el Sahara y cae desde entonces, como una lluvia de ardientes y azules destellos sobre las calcinada arenas .

lunes, 5 de abril de 2010

ODIO

Siento un rencor tan grande por ti,
es impotencia, es frustración contenida,
de pensar que no me amas y resignar la pregunta,
de suponer que no sientes nada ni aún curiosidad insana.
Siento esta contienda crecer en mi pecho infinitamente,
esta desesperación de buscarte, este deseo de encontrarte,
esta necesidad de tu cuerpo, de tus palabras, de sentirte,
esta necesidad de tocarte, de verte, de presentirte,
esta necesidad incurable de sentir tu calor cerca mío,
aunque me lastimes, aunque me ignores, aunque me odies,
y un temor mayor y absoluto de que te quedes nuevamente
y me desgarra por dentro la idea de ya no volver a verte.
Tengo en mi vida tan pocas cosas que siento realmente importantes,
Jamás comprenderé por que necesito amor de esta manera,
esta manera que es delicada, que es desastrosa,
porqué necesito al amor como un todo, como el aire,
y el amor me desangra, me deja vacía, me aleja y me deja indefensa,
siento que esta noche se alarga y no estas,
y ya el hecho de que no estas se hace costumbre,
una costumbre de pensarte, de odiarte por el simple hecho de que no estàs,
Y siempre que no estàs siento este rencor tan grande, y esta frustración,
no logro dejar de preguntarme dónde estarás,
no logro dejar de preguntarme con quien estarás,
no logro dejar de preguntarme en que pensaràs.
Ah, será una nueva noche sin lograr conciliar el sueño,
y es siempre a causa de...

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